11/12/11

En el fulgor

El estertor de la muerte acecha bajo el dintel de mi habitación. El edredón, protector en algunos aspectos, me aísla irremediablemente de la libertad y me obliga al enfrentamiento entre la entraña y  la mente. Los golpes vuelan sin dueño y en cada sacudida se esboza un pensamiento inconcluso, rastrillado por el tedio de las palabras que un día dejé de escribir. La muerte exhala sueño, pero la encarnizada lucha no entiende de sutilezas y continúa batiéndo el pensamiento contra la digestión. Mientras, yo archivo el aliento que un día dejaré de respirar. ¿Dónde está el final de mi cuento de hadas? ¿Por qué el mío no se escribió antes de mi nacimiento? Fallan las fuerzas, la lucha cede. La muerte pierde todo el interés y desaparece llevándose el frío de la batalla en tablas. Yacen exhaustas mis combatientes. Dadme una pluma, rápido.

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