1/4/12

Nana para Dintel

Cuando la tristeza te abraza de noche no puedes menos que sucumbir a ella. Me dejo hacer. Absorbe toda mi energía y me mece en sus añoranzas. Ni me permite hablar. Canta su nana de desconsuelo y aparece el ahogo en mi corazón. Pesimismo y melancolía son las rayas del pijama que me obliga a vestir.  Y ese sinsabor que aporta se vuelve amargura. Convierte la sábana en desánimo y me cubre hasta el cuello con ella. Pienso en ti. Pienso. Pienso constantemente, absolutamente. Qué desolación sentir el corazón de luto por la distancia. Lucho para no caer en la desesperación. La oscuridad y su negrura, bajo los brazos de la tristeza, no son más que dolor, pena y aflicción. En la profundidad de la noche se oye su voz entonando las últimas notas de esa nana compuesta solo para mí, esa nana que lleva tu nombre, tu ausencia. Esa ausencia que la tristeza clava y reclava en mi alma con la daga de la pesadumbre, convirtiendo los días en tortura y las noches en pesadumbre.

1 comentario:

Pena Mexicana dijo...

ay qué penita transmite este texto... me has hecho recordar cuando la güera y yo vivíamos cada una de un lado del charco :)

besos