24/7/26

Cuando los padres se retrasan

Dos niños de siete años esperando en el vestíbulo de la escuela a que los vengan a buscar. Son los únicos que quedan, pues los otros ya se han ido. Los padres llegan con bastante retraso.

—Clara: ¿Sabías que los calcetines hablan cuando nadie los lleva puestos?

—Leo: Claro. El mío me dijo ayer que quería ser un paraguas.

—Clara: Pues el mío, este fin de semana que había llovido, se apuntó a una carrera de caracoles... ¡y quedó el primero!

—Leo: Normal. Los caracoles siempre llegan tarde porque esperan a que sea ayer para tener más tiempo.

—Clara: ¿Y si plantamos una cuchara para que crezca un tenedor?

—Leo: Mejor no. Luego vienen los platos a pisarlos y destrozarlos cuando están en primero de brizna.

(Los dos se quedan en silencio pensando en cuándo llegarán sus dichosos padres.)

—Clara: ¿Te has dado cuenta de que nada de lo que hemos dicho tiene sentido?

—Leo: Sí... pero es divertido jugar a ser adultos.

—Clara: Por allí viene mi madre, hasta mañana, Leo.

—Leo: Hasta mañana.


No hay comentarios: