16/3/10

Asesinato en la Renfe Express

Era una mañana como cualquier otra, los pasajeros viajaban poseídos por el sopor del traqueteo y dormitaban en un silencio casi sepulcral. Bailaban al unísono la coreografía que les marcaba el movimiento del tren. Ahí, entre esos pasajeros me hallaba yo, luchando contra el sueño de esas primeras horas para mantenerme atenta a los apuntes que estaba leyendo.

A penas levanté la mirada para ver quién subía en una de las primeras paradas que hicimos. Una chica alta, con un abrigo de color marrón claro, de pelo negro se sentó ante mí, ocupando el único asiento libre cercano que quedaba. No le hubiera dado más importancia, ni me hubiera acordado de ella si no fuera por su aportación al viaje.

De nuevo, metida entre palabras, leyendo sobre estructuras y tramas, noto que mi concentración empieza a cambiar de objetivo. Un ruidito salivoso de chafamiento de chiclé entre dientes se estaba apoderando de mis pensamientos de una forma rápida e irremediable. Levanté la vista de mis papeles para observar que la chica mascaba de forma casi compulsiva, con la boca abierta y dejando que la saliva explotara en el paladar a cada movimiento de mandíbula. Vio que la miraba, pero no se dio cuenta del porqué y continuó escuchando música en su mp3 ó 4, como si nada.

Como una obsesión, fue creciendo ese sonido en mi interior de manera que ya fui incapaz de seguir leyendo o de que mi mente tuviera otro tipo de pensamiento. Con cada masticada, me iba enfureciendo y sólo conseguía que el ruidito fuera más patente en mí. Observé que no era la única que le enviaba miradas furibundas a ver si se daba cuenta de que algo estaba molestando. Pero ella ni caso, cogió su mp3, ó 4, y aumentó su volumen poniendo cara de satisfacción por la música que había empezado a sonar. Y para celebrarlo aumentó la velocidad de masticación, haciendo mucho más insoportable su presencia.

Desde aquel día, hace ya unas semanas, cada mañana sube al tren con la misma orquestación. Si el tren fuera más vacío, no tendría inconveniente en cambiarme de asiento, pero como no tengo esa suerte, me dedico, junto con otros compañeros de viaje, a asesinarla con la mirada más furibunda que puedo poner. Si las miradas matasen, a esa mujer la encontrarían acribillada.

17 comentarios:

iTxaro dijo...

ayyy si las miradas mataran o matasen. . . creo que yo ya habría matado a más de una y uno (pero con mirada de eso. . . de matar)

María dijo...

Menos mal que las miradas no matan... Si no, la mitad del planeta no existiría/ríamos.

Tanais dijo...

Al final el mal rato te lo das tu y ella tan tranquila a lo suyo! a mi me pasa cuando estoy en un concierto y se me ponen delante los que llegan los últimos, me enciendo de una manera...pero no me callo, lo que pasa es que lo tuyo en más complicado...

marbu dijo...

Hablamos con la mirada, muchas veces sobran las palabras. A buen entendedor/a....
Un beso

Sandra Sánchez dijo...

Me ha encantado el relato, manteniendo el suspense hasta el final y esa resolución...perfecta.
Me ha encantado, has sacado un relato de suspense de la nada. GENIAL!
;)

Anca Balaj dijo...

¿Y un mp3 o 4 como solución? A ella le funciona para no enterarse de nada.
Es que la pobre chica, perder la vida por no saber masticar un chicle...

Morgana dijo...

jajajajaja qué bueno! Ahí estoy contigo: no saber masticar chicle es lo peor, lo peor, lo peor.

Sra. Castafiore dijo...

Descartado el dialogo con la susodicha, que hablar a extraños es de locos, sugiero un chivatazo a los servicios secretos taiwaneses y que parezca un accidente. !D

farala dijo...

estoy con la castafiore (primera parte)¿has probado a darle conversación?

Ico dijo...

Aunque te viese ella es sorda y ciega, o le da igual lo que los demás piensen.. civismo oye..

Blau dijo...

Dintel, pero que poco mimetismo, eh!

maslama dijo...

realmente, hay gente odiosa.. lamento tener que reconocerlo

besos,

MI HISTORIA... dijo...

Comparto autobús con una así, un día de estos le digo algo grrrrr

YoMisma dijo...

Tiene que haber un ambiente super agradable en el vagoncito, jo que envidia, hay gente que tiene el tacto muy muy reservado y que no se dan cuenta de nada, creo que si, que tendrías que comentarle algo, es posible que alguien te secunde y le de un poco de palo.

Animos,
YoMisma

Anónimo dijo...

En esos casos pienso: "Hay cosas peores"

Izel dijo...

Recordaré este post cada vez que me dé por masticar chicle de forma compulsiva... Yo es que no sé como se hace de forma normal... Ah! Y la del tren no soy yo, que conste jajaja

illeR dijo...

Buff, que cosa mas desagradable...como esos niñatos que hacen pompas a un centimetro de tu cara!!!!!