18/8/11

Apoema

A veces, la noche no se confabula conmigo y anula de mis dedos el movimiento de las palabras sobre el teclado. Por más que siento no escribo; deambulo por los límites de la lengua como pedigüeña a las puertas de un castillo medieval. Sin luchar me entrego a la condena de amarte y no poderlo escribir, no poderlo decir, no poder nombrarte. Ando y desando metáforas mientras me concentro en escribir tu nombre con sangre en las paredes de mi corazón, porque nada ni nadie puede evitar que el alma siga escribiendo su historia.

5 comentarios:

Santa dijo...

Mientras sigas andando y desandando sin que se te pare el corazón, la cosa no va mal...

Anónimo dijo...

Ainspiración

illeR dijo...

Es muy bonito lo que has escrito aunque lo que describes no lo sea... horrible esa desazón de querer hacer algo y que no salga, y ser incapaz de resetear.

Sara dijo...

precioso lo que escribes...

AdR dijo...

De una noche que se confabula contigo se saca una novela. Te deseo muchas noches.