10/8/11

No pasa nada, con pedir perdón...

Me maravilla cómo se puede llegar a mentir en televisión. De verdad, nunca pensé que la labor “periodística” llegara hasta este punto. Para empezar, en la mayoría de programas, “los colaboradores” no tienen nada de periodistas. Pero también los hay, gente que fue grande de la información y que, ahora, está colaborando con este tipo de programas.
Este verano, que he tenido ocasión de seguir casi diariamente la dinámica de estos programas, he podido comprobar cómo llegan a lavar el cerebro de la gente que los sigue. Las discusiones carecen de argumentación, todo son chillidos (que no gritos), hablan todos a la vez y mordiéndose (como diría mi padre), todos pueden demostrar lo que están diciendo pero dicha demostración no llega nunca a suceder, todos piden unas imágenes que tiene la tele pero que nunca se llegan a poner. Es más, de un programa a otro, de un día a otro, cambian de parecer y niegan lo que dijeron antes de ayer.  Más de una vez me echo las manos a la cabeza, me levanto como una furia del sofá y digo: “pero cómo puede estar diciendo ahora esto, si ayer…?!
Los directores de programa, o la misma productora, permite este tipo de circo romano que todo el que sale a la pista es para aporrear, hacer daño o cargarse al que tiene al lado, que ya no delante.
Todo el mundo tiene un  confidente del que no puede dar referencias pero que lo que dice va a misa. Se acusa y se señala y no sobre cosas banales y fútiles, y si luego se puede llegar a demostrar que es falso, ya pediré perdón. Nunca el perdón ha sido tan fácil de pedir. Primero tiro la piedra y luego ya te indicaré dónde está la farmacia.
Se me olvidaba ¿y eso de “hacerse platós”?, me muero de risa cuando lo oigo. Echan la culpa al que quiere ganar un dinero platoneando, bien lejos de Platón, y no al que lo contrata a pesar de saber que lo que va a decir es una mentira.
Eso es lo que pide la audiencia. Esta es la excusa que dan, y debe ser verdad, aunque yo no tengo manera de comprobarlo. Sólo puedo decir sin miedo a equivocarme que de un tiempo a esta parte hay toda una tipología de gente, sobre todo entre mis clientes, que muerde más que habla, que ataca más que expone y que desdeña más que se inquieta y todo ello concluye en un deterioro de las relaciones cordiales y de trabajo.
Y os preguntaréis que por qué estoy viendo esta serie de programas. Bien fácil, siempre me gusta saber qué pasa a mi alrededor y realmente este fenómeno está llegando demasiado lejos, tan lejos de donde empezó y tan lejos que lo tengo aquí, tan cerca.

8 comentarios:

María dijo...

Pedir perdón cuando el mal está hecho y lo que te rondaré... Un reflejo de gran parte de la sociedad actual. (En estas días de solaz yo también los veo si no tengo nada mejor que hacer).

Candela dijo...

Es muy cierto todo lo que dices, y si nos fijamos, cada vez hay más programas de ese tipo. Es lo que demanda la gente y lo que luego extiende a su propio comportamiento. Gritar, exigir, criticar y un poco menos pedir perdón.

Blau dijo...

Querida Dintel, veo que mi influencia es positiva jajajajaja

Ave dijo...

Yo es que sólo veo fútbol, y en el fútbol se sacan tarjetas. Ya sabes. Aunque creo que tendría que haber tarjetas verdes para los buenos (que no hay). ;-)

ISA dijo...

Si estos programas tienen esa gran audiencia es porque la gente lo pide.
A mi me apenan enormemente este tipo de gente y me siento a años luz de ella, pero lo que es cierto que cuando Miguel Boyer dijo hace años que este era un pais de porteras (cotillas de la vida ajena) no iba tan desencaminado, aunque algunas/os porteros "normales" se le echaron encima y la mitad de España, por clasista, también, porque le malinterpretaron.
Yo también soy clasista.

Anónimo dijo...

No estoy segura que la gente lo pida pero sí que se lo traga y luego lo escupe donde quiera que esté.

illeR dijo...

Hay un club en facebook que dice que cada vez que alguien pone este tipo de programas un libro muere...

Anónimo dijo...

Jajajajajajaa, no me puedo creer que estés inmersa en estos programas, que lo esté yo vale, que siempre lo he echo, pero tu... Me dejas sin palabras. Jajajajajajajaajajajaj, siempre descolocando.
En honor a la verdad he de decir que pese a que veo este tipo de programas, pienso exactamente lo mismo que has dejado escrito, sin quitar ni un punto ni una coma. Siempre sonriendo