Poco a poco el sol vuelve a salir. La luz mortecina que
regía mi vida empieza a desaparecer. Poco a poco he empezado a ubicarme de
nuevo. Intento evitar las rabias que tengo adheridas a la pared del estómago y
relativizar todo aquello que no me gusta. Levanto del suelo, con cuidado, donde
las dejé caer las rutinas que me hacían feliz, que daban sentido a mi vida. Es
duro realizarlas en soledad, después de tanto tiempo. No quiero mirar hacia
atrás porque allí queda esa lánguida luz que me desalumbraba y se me llenan de
plomo los pies. Ya he pasado por esta situación y no quiero más. Ya tengo
bastante.
09/05/13
Primer paso
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07/05/13
La llave
Desde bien pequeña, me ha deslumbrado cualquier objeto que
tuviera que ver con la escritura. Papeles, libretas, carpetas, lápices,
bolígrafos y plumas se han ido amontonando en mi despacho y han invadido
cajones y estanterías, cajitas y armarios. Ahora mismo, estoy escribiendo este
texto con un Parker en una pequeña Moleskine.
Hoy, hace apenas unas horas, me he sentido viajando al
pasado, como si todos estos años no hubieran pasado, como si tuviera dieciséis.
Todo ha venido porque he tenido que firmar unos papeles. Un montón de papeles,
para ser exacta. Me los han puesto encima de la mesa y sobre ellos han dejado
un bolígrafo Bic con la tinta bastante gastada (quedaba algo más que un
centímetro y medio). Al verlo, he interrumpido mi gesto; mi mano derecha iba
directamente al bolsillo de mi camisa a buscar el Parker y no sé qué extraña
voz interior me ha mandado coger el Bic. Hacía, mucho tiempo que no veía
ninguno. Cuando lo he sujetado con el pulgar y el índice dispuesta a escribir,
he reconocido su peso. En mi mente ha aparecido un destello que me ha transportado
a una de las clases de Ciencias Naturales de 3º de BUP. El tacto del bolígrafo
me ha resultado tan familiar que toda yo me he precipitado dentro de aquella
aula. He podido volver a oler aquel “aroma” característico de cuarenta y cinco
adolescentes encerrados entre cuatro paredes, con sus estuches llenos de
lápices, colores, bolígrafos y aquellas gomas de nata olían como ninguna otra,
en la vida, ha vuelto a oler, y esas hojas de trabajos en grupo que contenían
un montón de fotos en blanco y negro pegadas con aquel, ahora prohibido,
pegamento y medio.
Al realizar la primera firma y sentir como la bolita de la
punta giraba para permitir la salida de la tinta, me he trasladado a altas
horas de la noche, hace un montón de años, también, cuando tras pasarme varios
días estudiando el final de Física y Química decidía grabar las fórmulas con la
punta de una aguja de compás en las caras hexagonales del Bic.
Recuerdo que, una vez acabada la tinta, guardaba los bolis
para saber cuántos había usado ese año. Si la memoria no me falla, creo que en
primero de carrera gasté unos doce; primero tomaba los apuntes en sucio y luego
por la tarde los pasaba a limpio. Luego me resultaba mucho más fácil estudiar.
Me he sentido como me sentía entonces, con una vida por
delante, un libro con hojas blancas para ser escrito y emborronado. Me he
sentido joven de nuevo y me ha encantado.
Al ver la tinta azul clara, casi azul real, que definía mi
firma, me he acordado de aquellos exámenes eternos en los que te daban las
preguntas y empezabas a escribir. “Tenéis dos horas”, empezaba el profesor, “tiempo”,
concluía, y aún tenía que esperar a que acabases de escribir la frase porque no
habías parado de escribir ni un segundo pero aún te quedaban cosas por decir.
Un día, no supe que contestar, me preguntaron: La digestión de un bocadillo de chorizo.
¡Qué hambre con solo pensarlo!
Y ahora, después de añorar mi Bic, saco mi bocadillo de pavo
(el chorizo quedó para la historia) y disfruto cada uno de sus bocados sabiendo
lo que no supe en aquel examen, que el pan empieza su digestión en la boca, con
la saliva, y el chorizo en el estómago.
Y mientras escribo con mi Parker pienso en tener un momento
para ir a comprarme un Bic, he descubierto que abre puertas de mi pasado y quiero
volver a vivir esta experiencia.
¿Naranja o cristal?
Siempre cristal.
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06/05/13
Resurgir de las cenizas
Mi Ave Fénix, tras incinerarse, y nuevamente, ha emprendido el vuelo esta vez hacia el Sol. Mi pequeña aprendiz de Ícaro, que nunca aprenderá por mucho que humanee tropezando una y otra vez con la misma piedra, segura de sí misma, como en otras ocasiones, piensa que en esta empresa no fallará: “jugar con fuego cuando eres fuego no supone quemadura alguna”. Lo que no sabes es que una, de ilusiones también se quema.
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18:08
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10/04/13
Lydie
Paseando por el casco antiguo, nos acercamos a esa pequeña
librería, catedral de cómic para mí, en la que suelen aconsejarme libros que
son puro sentimiento y que me arrebatan desde la primera página. Fue aquí donde
me descubrieron a Rosalie Blum, aquella trilogía que me dejó un sabor tan
especial que me acompaña siempre. Lydie se ha colocado a su lado.El tono sanguino del dibujo me atrajo en seguida, sólo faltó
que el chico de la tienda me dijera que Zidou, uno de los que firma esta novela
gráfica, era una maravilla como guionista y escritor de historias. No dudé y lo
compré. Se lee muy rápido, aunque necesita más de una lectura para quedarte con
toda su profundidad coral. La historia que cuenta es sublime, delicada, de caricia
lingüística. ¡Qué amarga dulzura! O, ¡qué dulce amargura! (no sabría decir cuál
de las dos expresiones es la más adecuada). Una historia redonda de principio a
fin. Una historia que hacer tambalear lo real y lo irreal. Deja un sabor a que
la gente buena existe en este mundo a pesar de los pesares y te impulsa a
querer ser buena, considerada y empática con tus semejantes. La llevo en mi pensamiento porque me ha hecho crecer y soy consciente de este crecimiento. A veces pienso que soy una pastelosa, sentimentalmente hablando, y otras, que este tipo de sensaciones las provoca el escritor en la mayoría de los lectores.
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Etiquetas: Libros
09/04/13
Contra el mundo
Cuando alguien te ve como eres realmente y quiere estar contigo es algo muy
poderoso. No se debe desperdiciar.
Y así lo hizo. Cogió el mundo por montera y sus cuatro escritos y cosió su
vida a la de ella. Hizo oídos sordos al pugnaz discurso en boga dentro de lo
que llamaban amistades, ahora desvestidas de tal mito, por la escuálida y
mísera realidad del rechazo. Puso escudo auditivo a semejante trajín de
comentarios fascinada por la importancia que había adquirido su vida, criticada
y refutada, en las vidas ajenas, vacías a fuerza de murmuros. Tenía que haber
previsto que la mejor forma de autoprodigarse era destrozar al prójimo, en este
caso a ella misma, criticando haber sido capaz de abandonar una sólida vida
para seguir un profundo amor.
Escualos son amistades que no te apoyan en tu camino. Amor con amor se paga,
lo demás, para los otros.
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08/04/13
El tiempo mientras tanto
Me tendríais que ver ahora: buscando como una desesperada en
varias de las libretas que tengo empezadas, el escrito sobre este libro, que
estoy convencida haber hecho durante dos de mis viajes en tren. En el primero,
no tuve tiempo de acabarlo. Días más tarde, recuerdo haberlo retomado para concluirlo.
Pues bien, no lo encuentro por ninguna parte. Así, que tras perder un tiempo
precioso detrás de hojear y ojear lo escrito me he decidido a volverlo a
escribir.
No recuerdo cómo adquirí este libro, sólo que lo tenía desde
hacía un tiempo en la librería del comedor. Llevo mucho tiempo sin leer. Ya no
se puede ver por casa, como era costumbre, libros esparcidos por las mesas, por
las mesitas de noche, por el sofá o por el mármol de la cocina. Ahora están
todos, tanto los leídos como los que no, dispuestos ordenadamente en las estanterías.
Hace más de un mes, me fui fuera un fin de semana. No sé
viajar sin un libro así que estuve eligiendo uno y fue este el afortunado. Debo
confesar que lo elegí porque pesaba poco y en el bolso no me molestaba. Ya se
me ha pasado la edad de ir cargada como una mula tanto de cosas útiles como inútiles.
Llenar una maleta con el lema de “por si…” ya pasó a la historia.
El libro es sublime. Al menos, a mí me lo ha parecido. Es de
aquellos libros que me hubiera encantado escribir a mí. La historia es
dramática, pero la forma en que la explica es fresca, divertida y en muchas ocasiones
irónica. La autora evita caer en el drama. El narrador utilizado es el que creo
que debo utilizar en mi novela. No me he puesto a investigarlo mucho porque aun
sigo liada con las obras de teatro, pero en cuanto acabe con ellas me pongo a releer
el libro para definir bien a mi narrador.
Creo que os gustará el libro.
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Etiquetas: Libros
07/04/13
Basta de excusas
¡Ya está bien! Que las excusas tienen también su límite. Si
no escribo es porque no quiero, basta de echarle la culpa a la falta de tiempo,
al trabajo que aún me queda por hacer y a las obligaciones familiares. Si no
escribo es porque no quiero.
Ahora mismo, he apartado el papel de trabajo que tenía
delante del ordenador y he abierto un Word. Mis dedos corren veloces por el
teclado, sin dejar que se escape ninguna de las ideas que les marca mi
pensamiento. ¡Cómo añoraba esto!
Tengo una frase clavada en mi mente que me acompaña desde que
era joven: “no te he podido llamar porque no he tenido tiempo”. Cuando me la
decían mis amigos pensaba que era una excusa, siempre se tiene tiempo para
llamar a alguien, aunque sea un momento. He crecido pensando que toda la vida
iba a tener tiempo. Sé organizarme a la perfección y eso hace que me quede el
espacio temporal que necesito para dedicarme a mí, a mis hobbies, a mi descanso.
Pero, a estas edades aparecen siempre peros, desde hace unos meses, no tengo
tiempo de nada. No sé exactamente por qué es; me he hecho mayor y tardo más en
hacer las cosas, estoy cansada y voy posponiendo las obligaciones hasta el
último momento, momento este en el que se me juntan todas, o alguien me roba
horas sin que yo me entere.
Ayer, sábado, vi la película de Julia&Julie, de
Merrill Stripe y Amy Adams. Me la he comprado la primera de una colección
que hace tiempo decidí hacer y a la que he titulado “De Cocina”. La condición
para formar parte de ella es que su temática sea sobre la cocina o cocinar.
También decidí empezar otra que se titulara “De escritura”, y curiosamente, Julia&Julie
pertenece al conjunto intersección de mis dos colecciones.
No voy a explicar de qué va la película, pero sí decir que
una de las protagonistas se siente frustrada porque no consigue acabar nada de
lo que comienza y decide ponerse un reto; paralelamente va explicando su
experiencia en un blog. No os podéis ni imaginar las ganas que me cogieron de
venir aquí y ponerme a escribir como hacía antes. Vamos, que ya veis lo que he
tardado en hacerlo.
Me costó mucho dormirme pensando, entre otras cosas, que
quería llevar a la realidad mis propósitos y mis proyectos, acabarlos y darles
cuerpo y vida, que hasta ahora no he dejado nada a medias (bueno sí, mis clases
de órgano, pero fue por el bien de los demás) y que necesito, es necesidad
vital, cumplir mis ilusiones en esta vida, porque, estas, no dependen de nadie
más que de mi tesón y mi trabajo para verse cumplidas.
Cuelgo el texto sin releerlo y sin corregirlo, hoy tenía
muchas ganas de escritura mecánica.
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22:14
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13/03/13
Noche de ronda
Terrible noche. El
miedo acecha y la mente se dispara en un sinfín de condicionales. El silencio
se llena con el latido del corazón ampliado por la viscolastica del colchón. Esta
vez, pasear descalza no me calma, tengo la cabeza tan acelerada que no noto el
frío del suelo en los pies. Pasillo arriba, pasillo abajo, una hora tras otra
esperando que amanezca. ¡Qué desesperación! Tomo consciencia de que necesito
hablar, pero no tengo a nadie; las amistades la perdía hace tiempo, por orgullo
o por esos avatares de la vida en los que te comportas, precisamente, siendo
todo lo contrario de lo que eres.
Tiemblo; desde siempre, la incertidumbre ha hecho que me
enfríe y tiemble. ¿O acaso es la terrible consciencia de la soledad? Ni
escribir me hace bien. ¿A quién le puede interesar los estúpidos miedos de una
persona huraña?
Nunca supe vivir, ¿sabré ahora morir?
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26/02/13
Una de trenes
Ahora es una maravilla viajar en tren. No es que hayan
mejorado la calidad de sus asientos, que cuando el trayecto dura más de media
hora se agarrotan las piernas, sientes que se te corta la circulación sanguínea
en los muslos y el culo se te aplana tanto que ríete tú del concepto terrestre
antes de Galileo. No, no es eso. Tampoco es que ahora llegue puntual el tren
cada mañana y, por ende, tu también lo hagas en tu lugar de trabajo, que
tampoco. Faltaría más que dejara de aumentar la colección de justificantes (que
no disculpas) que Renfe me da para mi empresa. No, no, que para eso una es
hábil y coge siete trenes antes del le que tocaría para prevenir “incidenciasdisculpenlasmolestias”.
Digo que es una maravilla porque desde que la tecnología del
móvil ha evolucionado sin par, nadie da el coñazo a nadie, todo el mundo anda
absorto en guasapes, feisbucs, tuiters y demases. Y, ¡ay!, pobre del que se le
olvide quitarle el sonido porque recibirá la mirada furibunda de todos los que
concentrados andan en su móvil. Es como una coreografía. La primera vez que al
pardillo le suena el pilinplinplin la gente se remueve en sus asientos. No pasa
nada. Alguna respiración profunda, fruto de salirse de la concentración, puede
escaparse, pero poco más. Si al pobre desgraciadoquenosabelaquelaespera, se le
vuelve a escapar un plingpling, todas las miradas se centran sobre él. Sin dejar de teclear o de recorrer pantallas el
resto de los viajeros alza su cabeza y dispara directamente la mirada a la
frente del susodicho. Suelen ir acompañadas de algún que otro percusionante
chasquido de lenguas. Parece que con eso se sacia la ira, y vuelven al unísono,
sí, al unísono (a mí también me sorprende) a concentrarse en sus dispositivos.
Si de nuevo vuelve a sonar, se produce, por fin, el alud de reacciones:
soplidos, golpes innecesarios, carraspeos, cambios de posturas, hay quien,
incluso, con un grácil picar de pies, se levanta para cambiar de vagón,
animalico él, pensándose que en otro
encontrará la paz que necesita para perderse en las tripas de su propia
comunicación.
Ahora, en este preciso momento, todo es silencio, cabezas
bajas, móviles y tablets en mano y un remanso de paz. Pero todos, en secreto
esperamos, a ese ruidoso pardillo para darnos una buena excusa de comunicarnos
en directo.
Por cierto, qué lejos queda la época del transistor sobre el
hombro, aunque no quiero ni mentar a los
estridentes músicos ambulantes, con sus amplificadores mal sintetizados.
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25/02/13
Esperando
Tengo una preciosa foto tuya sobre mi escritorio. Me llena
de ternura cuando la miro, y de calor cuando lloro. Si quiero escribir y la
página en blanco acecha, la miro y me lleno en seguida de ideas. Todas esas
ideas que el contacto contigo me aporta. Tengo mi cuerpo impregnado del tuyo. Tu
sabor en los labios y tu aroma en pudorosos lugares activos tras tu paso.
Sonrisa y sonrisa, a cual más sincera,
esperan el regreso, porque quieren más de ti. Lo quieren todo. Lo quiero todo.
Tiembla mi cuerpo de anhelo cuando escribo mi deseo. Mientras, en la foto, me
guiñas un ojo y me sorprendo humedeciendo mis labios, ambos labios que aumentan
su sonreír al imaginar que te contemplaran de nuevo yacida a mi lado.
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21:01
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24/02/13
Cuando vuelvo de la estación...
...después de despedirte, dejo un
rastro de suela por el paseo que otras veces me ve trotar a tu alrededor. Se me
deshacen los zapatos en la lucha. Ellos quieren volver a por ti y mi cordura
sabe que no debo permitírselo. Llego a casa, pongo la llave en la cerradura y la
puerta me la escupe hacia afuera; “No entres sin ella”, parece decirme. Pero al
final prefiere que la traspase a que siga empañando su mirilla con mis suspiros
de melancolía aceptada.
Me ahogo cuando no estás. Cuando te ve preparar la bolsa, la
casa encoje sus paredes y sus techos hasta comprimir el aire tanto que soy
incapaz de respirarlo. Y ahora, de nuevo al entrar en ella, me siento desmayar.
No tengo ganas de nada, ni las luces se encienden cuando aprieto el interruptor
ni las puertas quieren abrirse. El sofá, ahora frío y solitario, se niega a
abrazarme como acostumbra a hacerlo cuando estamos las dos.
Me voy a dormir. En el cuarto de baño, cuando abro el grifo
para lavarme los dientes no sale nada de agua, sólo asoma un pequeño ratoncillo
que sube a las cerdas de mi cepillo de dientes y me mira con orejas gachas
antes de salir corriendo por el pasillo para acurrucarse en una de tus zapatillas. Paso de lavarme los dientes.
El pijama se resiste a salir de debajo de la almohada. Una
de las perneras se ha abrazado a la manga del tuyo y no quiere soltarse. La
entiendo y me acuesto vestida abrazándome yo a la otra manga. Las sábanas
huelen a ti. Me pierdo en añoranzas y lágrimas.
Cuánto amor, cariño, cuánto amor para estar separadas.
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21:52
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Noche y pensamiento
Cruzar la frontera de la media edad es acercarse al
silencio, a la soledad. Es mejor hacer emigrar al desespero.
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23/02/13
Mejor con objetivos como el mío
En ocasiones, a parte de ver muertos, consigo estar
orgullosa de mí. Eso me hace vivir unos días relajada con respecto a la
rigurosidad a la que me someto. Vivo bajo unas rígidas normas que yo misma me
he impuesto y bajo un perfeccionismo que, no voy a negarlo, me trae de cabeza y
me lleva a ciertas ansiedades que a esta, mi edad, ya no me sientan nada bien.
Pero como decía, hoy me siento orgullosa de mí. Os explico.
Llevaba varias semanas escribiendo una obra de teatro infantil. Me había
construido la estructura en dos DinA3 empalmados para que me cupiesen las 24
escenas que necesitaba para explicar la historia. Una vez creada toda la "escaleta", había ido escribiendo escena
tras escena en todos los momentos en los que no estaba haciendo algo
priorizado. Así que llevaba conmigo un montón de hojas para reutilizar y un
fabuloso Parker que me regaló un amigo en una de mis visitas a Madrid; y dos cargas de
tinta, por si se me acababa. He escrito en el tren, en un banco de la calle, en
un bar, en casa, de pie en una cola. He tomado notas hasta en el supermercado. El proceso de escritura ha durado unas dos semanas. Cuando no se dispongo de un tiempo seguido para escribir
debo írselo arañando al día.
De todo este proceso, lo que más me gusta, es llevar la obra
en la cabeza cuando no puedo escribir. Se me van ocurriendo ideas y me las
apunto en el primer papel que pillo. También en la palma de la mano, si no he
pillado ninguno. Y al final de mucho trabajo, la obra terminada.
Terminada y con la sensación de que es lo mejor que escrito
del género. Ya la han leído tres personas y me han dicho que les ha gustado
muchísimo, que es muy divertida y amena. Incluso una de ellas ha utilizado mis
palabras, que es “genial”. Ahora sólo me falta dirigirla y ver cómo funciona con
público real. Y si todo sale bien, explotaré de orgullo.
¿Por qué ha sido la obra de teatro que he escrito mejor? La
respuesta es un secreto que no voy a compartir. Sólo diré que fue escrita con
un objetivo, un gran objetivo. Y con objetivos como el mío, nada puede salir mal. Y eso es todo, amigos!!!
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09:01
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Etiquetas: Dintelada
13/02/13
Consciencia
Me despierto en mitad de la noche con miedo a encontrar el
vacío que acompaña en silencio mis oscuridades. No quiero abrir los ojos porque
temo ver fantasmas conocidos rondando mi vigilia. Permanezco quieta rogando a
Morpheo que se apiade de mí y me devuelva al país de los sueños. Mi respiración
se acelera. Inminente es el momento de la verdad. Mi alma temblorosa traga
saliva haciendo acope de valentía para afrontar la tristeza que lleva su propia
soledad. Un instinto hace que separe el brazo izquierdo del cuerpo bajo las
sábanas. Noto calor e ipso facto mi corazón sonríe. Estás durmiendo a mi lado.
Todo esto ocurre en un pequeñísimo tiempo de Plank, el tiempo en que se tarda
en pasar de la inconsciencia a la consciencia, el tiempo en que se tarda, entre
tus brazos, en olvidar la soledad. Gracias, amor mío, por amarme.
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21:59
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12/02/13
Cuestionario
He
encontrado estas preguntas en el blog de las Gatas, y ¡mira por dónde!, me ha
apetecido contestarlas. Hacía mucho que no me dedicaba a la noble tarea del
cuestionario.
Al
final debo citar a 20 blogs para que contesten a las mismas preguntas. Ahora,
no estoy en condiciones de citar a nadie, así que toda aquella persona a la que
le apetezca hacerlo, bienvenida sea.
Me gusta cocinar cualquier cosa. Aunque creo que soy más apta para cocinar platos. Los postres muchas veces se me resisten o no me quedan tan buenos como me imagino que deben quedar mientras los estoy cocinando. Por otro lado, improvisar en la cocina es lo que más me gusta. Me compré una enciclopedia de sabores para aprender a combinar diferentes sabores (aquellos que en un principio nunca se me hubiera ocurrido poner juntos).
Antes hubiera dicho que la personalidad, pero ahora, después de mi cambio rotundo en las rigideces de mi vida, he llegado a la conclusión que el físico y la personalidad están absolutamente ligados, por lo que contesto: para mí lo más importante es la persona.
Desde el 2004 en blogs, y mucho antes en foros. La verdad es que empecé a escribir en foros y me gustaba muchísimo. Los comentarios, las opiniones, eran como más naturales. Supongo que al ser una página que no me pertenecía, la gente se sentía más libre de opinar sobre lo que yo escribía, no se sentía invadiendo ningún terreno. En el blog, todo fue diferente. Es mi espacio y la gente se corta más.
La verdad es que empecé a escribir como denuncia a un abuso que hubo. Yo siempre había escrito, desde muy pequeña, pero llevaba mucho tiempo que lo tenía abandonado. Le volví a encontrar el gusanillo y aquí estoy, escribiendo mucho más de lo que publico. Y tengo a la editora pendiente de que acabe la novela. A ver si este verano es mucho mejor que este pasado y le puedo dar un buen empuje.
Antes seguía muchos blogs, comentaba e incluso llegué a conocer a sus propietarios. Ahora, sigo leyendo, en silencio, no comento, con leer tengo suficiente. Antes me seguía bastante gente, ahora, me lee poquísima. Pero no me importa. Sigo escribiendo. Me he vuelto huraña y solitaria al respecto.
Cocinar, por supuesto.
En el trabajo, si se le puede llamar comer.
Es la base de mi alimentación. Aunque ahora, estoy haciendo mucho el burro. Ya lo pagaré.
Aquella que le hace llorar de placer.
No creo en la amistad. Me he sentido defraudada muchísimo. Y con ello no quiero decir que me hayan defraudado. No sirvo para tener amigos. Ahora, ha llegado un punto en el que intento conservar las pocas amistades que tengo pero no quiero nadie nuevo en mi vida.
Mi propia historia.
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18:07
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01/02/13
Barcelona TM
Uff, escribo recién acabado un nuevo libro de cómic. Este no pertenece al género de novela gráfica, pues son pequeñas historietas con un mismo tema: la Ciudad de Barcelona. Se han reunido en un mismo libro 33 autores y cada uno, desde su propio estilo nos muestra una perspectiva de la ciudad. El proyecto salió de unas comidas que hacen cada miércoles, en las que empezaron a reunirse hace unos diez años, unos autores y a las que se han ido añadiendo muchos más, tanto fijos como ocasionales. Queda explicado todo esto, de una manera amena, en las últimas páginas del libro.
Ello me ha hecho pensar en una época muy buena que tuve hace años. No es que la de ahora no lo sea, ¡qué va!, pero aquella fue con un montón de gente a mi alrededor. Debo reconocer que con la edad me he vuelto más huraña, algo más solitaria, y con un mundo interior lleno de vida. Pero por aquel entonces, tenía un grupo “intelectual” (siempre me ha gustado pensar que era así) con los que me reunía a cenar cada viernes final de mes en un restaurante modernista de la ciudad. Filólogos, músicos, compositores, abogados, artistas, gente sin estudios pero con inquietudes e ideas propias y yo misma, nos reuníamos a hablar de lo divino y de lo humano y a intentar cambiar el mundo de alguna manera. Cada cena teníamos una temática. Pasábamos un mes leyendo y estudiando sobre el tema y luego en la cena hablábamos largo y tendido. En más de una ocasión nos daba la tarde del día siguiente. Cuando cerraba el restaurante nos desplazábamos a un viejo tugurio en el que podíamos permaneces hasta casi la concluíamos, entre mordiscos a cruasanes y bocadillos, nuestra noche temática.
Pero como todo en esta vida eso pasó. Nosotros no llegamos a crear un producto visible como el libro que acabo de leer. Pero os puedo asegurar que fueron noches de crecimiento intelectual, personal y social.
Y volviendo al libro, ya veis, me he puesto bucólica.
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30/01/13
El hijo de Rembrandt
He llegado al tren, la he sacado de la mochila y cuando levantaba la cabeza de ella para respirar habían pasado tres cuartos de hora y llegaba a destino.
En este momento, disponía de una media hora y me la he acabado en tres bocados. El dibujo es sensacional, es como me gustaría dibujar a mí. De trazo sencillo y focalización correctísima, aporta la atmosfera y la profundización a las palabras de los personajes. La historia es entrañable. Me he enamorado del personaje principal, todos los personajes dulces me enamoran, supongo que ya os habréis dado cuenta. Es de aquellas novelas que volveré a leer. No se tarda mucho en hacerlo, pero quiero descubrir esas múltiples cosas que se escapan siempre a la primera lectura.
Aconsejable 100%!!!!
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Etiquetas: Libros
20/01/13
El arte de volar

Me lo recomendó alguien a quien admiro mucho y me lo compré inmediatamente. Esto fue hace ya bastantes meses. Lo puse en una de mis estanterías hasta que volviera a la carga con la lectura. Así que ahora que de nuevo ando entre letras no he tardado en cogerlo y en devorarlo con sumo placer.
La historia me ha atrapado desde la primera viñeta. No voy a desvelar nada del libro porque me lo leí sin saber de qué iba y me ha sorprendido tan gratamente que si puedo con mi silencio sobre el tema y el argumento, ayudar a que alguien pueda sentir lo que he sentido al leerlo no voy a dejar de hacerlo.
En estos momentos soy muy frágil emocionalmente. Ahora mismo, debiera estar escribiendo sobre una pérdida pero me es imposible porque tengo el corazón revuelto y el alma dislocada. Por lo que no me queda más que armarme de paciencia y recolocar todo en su sitio para que las palabras que fluyan no arranquen a jirones la piel de mis emociones. De todas formas, es un libro que me ha afectado bastante sobre todo en el tema anímico y en el de valorar muchísimo más aquello que tengo, que he conseguido, que deseo, que no es poco.
Con qué rapidez vivimos y qué poco valor le damos a nuestra vida, a nuestra historia. Hoy, mirando el mar de frente me planteaba la idea de escribir sobre mí. Sobre lo que pienso, lo que siento, lo que hago, y cómo influye todo esto en mi forma de ser y de actuar. Miraba como las olas rompías contra las rocas y pensaba, quién guardará recuerdo de cada una de ellas. No me hagáis caso, una filosofada de las mías.
Eso sí, el libro vale muchísimo la pena leerlo. Novela gráfica, aviso.
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Etiquetas: Libros
18/01/13
Harta
La absorbente. La que insulta. La soberbia. La de las
rabias. La que traiciona. La creída. La que miente. La déspota. La pedante. La que
habla mal. La que falta al respeto. La altanera. La fatua. La que crea mal
ambiente. La intransigente. La necia. La vanidosa. La estafadora. La beligerante.
La cuatro ojos. La del mal carácter. La grosera. La farsante. La huraña. La
jactanciosa. La impertinente. La inmodesta. La ingrata. La infiel. La terca. La
testaruda. La rígida. La pesimista. La mala.
¿Debo hacer un favor al mundo?
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16/01/13
Minuto cero
Recuerdo cuando niña, que un día desperté de una especie de
letargo y descubrí que estaba viva y que podía pensar. Me sorprendí; fue tanta
la sorpresa que el recelo apareció tras la revelación y me senté a esperar a
que la vida comenzara (terrible espera donde las haya). El tiempo, empecinado
en no detenerse, me ronroneaba minutos, horas, días e incluso años, mientras
que yo buscaba un hecho que me sirviera de disparo de salida para empezar a
vivir. Y cuando ya la adolescencia iniciaba su enervante paréntesis se me
ocurrió, una noche de tormentoso primerísimo sentimiento de amor, escribir lo
que corría por mis venas en la última hoja de una libreta cuadriculada de un
curso anterior. Ese fue el minuto cero de mi vida.
Ahora, mucho tiempo después, cuando las canas soslayan la
madurez, descubro entre tus labios, en ese primer beso que nos dimos, cuando
empieza realmente mi vida, porque besándote empiezo a vivir.
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21:45
3
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15/01/13
Crueldad, divino tesoro
Vamos, que me lo cuentan y no me lo creo. Que la vida de
adulto iba a ser esto. Ja. Seguro que me hubiera muerto herniada de tanto reír
a la pronta edad de una tardía adolescencia. Con lo feliz que yo estaba con
Dick, Jorge, Julian, Ana y Tim, viviendo las aventuras que toda persona debería
vivir en su niñez, siendo y disfrutando de la quijotesca muchacha en que la
lectura me convertía. Que, no, que no, que no me lo hubiera creído; que hubiera
tanta maldad a mi alrededor. Y eso que en el colegio ya me dieron un buen tazón
de ella, porque ser niño es ser cruel. No sé si es demasiado duro y poco
acertado hablar de la crueldad de la infancia, pero lo que sí sé es que, a esas
edades, no se tienen en cuenta los resultados y consecuencias de los actos y
ello implica la crueldad, en honor a la verdad, eso sí; solo se tiene la propia
perspectiva y la empatía brilla por su ausencia. Odio esa estúpida lección inculcada de que siempre
es mejor ir con la verdad por delante. Ahora, desde la madurez, reconozco la
sandez del estandarte. Todo depende del cristal con que se mira. Porque no me
digas tú que en algún momento de tu niñez, algún compañero o compañera no ha
sido cruel contigo, gratuitamente, sin que te lo merecieras. ¿Es que se merece
alguien la crueldad? Yo lo he sido, cruel, me refiero. No porque sea cruel, que
va, si no porque mis rabias me pueden. Me
han podido siempre. Me sube un nosequé desde el estómago y se me acumula en la
boca y cuando la tengo llena muerdo. Sí, muerdo; mis palabras muerden en ese
momento. Digo verdades mal direccionadas, mutiladas i desdibujadas que hieren a
las personas que quiero. No, no sé porqué te cuento esto ahora. No podía dormir
y me he levantado a escribir un rato. Hace tanto que no hacía esto. Me gusta el
silencio de la noche para estar conmigo. A veces me gustaría volver a las
antiguas lecturas de mi niñez y así no me levantaría de la cama. Cómo llegué a
disfrutar de ellas. No es que ahora no disfrute, pero aquellas primeras fueron
diferentes. Rompí el virgo de la imaginación y me perdí en un mundo que me
gustaba mucho más que el mío. Ahora no pienses que mi infancia fue infeliz, que
necesitaba de la lectura para huir, ¡qué va! Si me paro a pensar, no sé para
qué necesitaba la lectura. Creo que me vuelvo a la cama a consultarlo con la
almohada, si el sueño no me vence.
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13/01/13
El sentido de un final
Julian Barnes
Editorial Anagrama
He disfrutado palabra a palabra este libro. ¿Estaré recuperada?
Me encantaría, aunque en mi fuero interno sé que lo estaré totalmente cuando
pueda volver a escribir cada día, como hacía antes. La vida cambia y las
costumbres también, pero si una costumbre es parte de tu esencia, esta debería
ser inmutable al tiempo y a las circunstancias.
El libro está narrado en primera persona, por Tony, su
protagonista. Este nombre hace que me sienta cercana a él desde el principio
por cuestiones sentimentales. Es sublime como nos sumerge en sus recuerdos para
hacernos tocar con la punta del alma los propios, evocando, comparando,
reviviendo, opinando, sobre nuestro pasado.
“A medida que los testigos de tu vida disminuyen, hay menos
corroboración y, por consiguiente, menos certeza de lo que eres o has sido”.
El libro tiene unas 180 páginas, se puede leer en dos
sentadas, pero esta vez he tardado más, porque me ha hecho pensar mucho y
replantearme muchas cosas; y ya se sabe, cuando existe replanteo una debe
dedicarle el tiempo y la energía necesarios para llegar al nuevo estado
madurativo. Solo puedo decir una cosa: he aprendido mucho sobre mí con este libro.
Eso es lo que importa y lo que le confiere valor.
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03/01/13
The Miserables
Ayer fui al cine. Fui a ver “Los Miserables”. Para todas
aquellas personas que no me conozcan informo: es mi musical preferido. Cada vez
que lo veo o lo escucho, me hace sentir bien, con ganas de enfrentarme a la
vida y luchar; me quita de golpe todas esas tonterías que se me van acumulando
poco a poco en el alma y que apagan mis actos y amortecen mis palabras.
La película me gustó mucho con algunos peros. Me encantó la
dirección y la cámara en algunas escenas y la ambientación, y el volumen de la
música, y alguna que otra decisión y licencia. Me hirió el declive de Fantine,
me hirió mucho (creo que con la edad me estoy volviendo sensible). No me
acabaron de gustar mis dos canciones estrella “I Dreamed A Dream” ni “OnMy Own”, canciones con las que he berreado la mayoría de mis decepciones
amorosas y en las que, supongo, les pongo más sentimiento del que corresponde.
El caso es que siempre que las escucho me ponen los pelos como escarpias y esta
vez no ha ocurrido. Es más, en la segunda me preocupé en ver como “las calles
eran de plata”. Eso sí, la que logró
hacerme llorar fue la de “Empty Chairs at Empty Tables” y la que
consiguió poner a mi vello en ristre fue “Do You Hear The People Sing”.
Por otro lado, la interpretación me pareció en general muy buena, aunque a Javert
me costaba bastante imaginármelo con este actor, supongo que lo tengo viciado de
otros montajes. O, no, es que no era el
mejor actor para este papel. Yo que sé, no soy una entendida. El caso, y como
resumen, solo decir que disfruté desde la primera nota hasta la última de este
gran musical. Además, ahora, sentada aquí, reflexionando sobre él, estoy
también disfrutando de lo lindo descubriendo todos los trucos narrativos de la historia. En cuanto
acabe este post me voy a la biblio del comedor a buscar el libro de Victo Hugo,
así veré hasta qué punto tiene libertad la adaptación. Lo leí hace tiempo y no
recuerdo los detalles. Voy a ello.
Nota: Me encantó Gavroche.
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01/01/13
Al día siguiente
Nos encontramos cara a cara, en el pasillo de siempre. Intentamos no sonreír, no desvelar, esta vez más que amistad había amor, había sexo. Nunca quisimos el amor sin sexo, ni el sexo sin amor. No hizo falta decírnoslo, ni una vez, ni tan siquiera pensarlo. Nuestras miradas, maduras en cruzarse, lo decían todo. Recorría, aun, el último soplo de mi aliento, tu cuerpo y el azote de la brisa del recuerdo, percusionaba mi sexo, cuando nuestras nuevas miradas se abrazaban en profundo deseo.
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24/12/12
Con el pie izquierdo, me siento
Esclava de las obligaciones, busco un lugar donde empezar a
morir. Que tenga un árbol bajo el que sentarme, apoyar mi espalda sobre su
tronco y poder escuchar la lluvia que golpea todo cuanto se pone en su camino.
Y sobre un mantel a cuadros, sin hormigas, poder esparcir un picnic de retazos
de mi vida o quizá dejar como huella las escasas migas que me sobrevivan.
¿A qué debo temer? No hay mudanza, pues la parca solo acepta
la esencia, los trofeos se quedan en esta parte del mundo, salpican el estor
allí donde se ganan. El tiempo, luego, los pierde.
Bajo ese árbol, mi sepultura, el vacío crece como la espuma.
Murmura la predestinación mi nombre. Aguardo dispuesta a que me llegue la
noche.
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20/12/12
¡Qué gusto leer!
Quiero copiar un
pequeño texto que he leído en una de las primeras páginas de un libro porque me
he sentido tan identificada con él que me he quedado presa de mis recuerdos. Lo
traduzco, pero aviso, no soy traductora.
…una vez aprendió a leer (…) se distraía de la historia,
embriagado, casi a punto de llorar; con la belleza del alfabeto, con sus
sutiles y ricas formas y sonidos: embobado i perplejo por la compleja amplitud
de una a, la bondad seca, leñosa de la r, la caprichosa E mayúscula, parecida a
un rastrillo; la q talmente un renacuajo que nadaba en la infancia salina y
húmeda de la evolución; la b con sus bravatas y brusquedades; la H mayúscula,
con sus pilares amplios y eclesiásticos, saltarina en apariencia pero muy
dudosa en el momento de sonar, una exhalación tibia, silenciosa, como el
aliento de Dios en el rostro de Adán, como el resoplido de un caballo, h de (…)
homínido, de hecatombe. (…)
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19/12/12
Escribir bien
Qué alegría volver a leer. Después de toda esta temporada,
larguísima, perdida en mis entretelas, volver a vivir dentro de un libro ha supuesto renacer otra
cara de mi poliédrica y muerta personalidad. Me tendréis que perdonar ya que
ando un poco tosca en cuestiones de escritura, también abandonada durante más
tiempo del que me gustaría reconocer.
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22/11/12
Espera
Extendí los brazos con la torpeza de las emociones habitualmente
reprimidas. Tuve la sensación de que nunca antes me habían abrazado. Aunque
poseía un recuerdo fragmentado de mi primer y único abrazo, aquel en el que, al
topar con el cuerpo abrazante, tomé consciencia de mis pechos. Decidí no volver
a abrazar, no me gustó perfilar los límites de mi cuerpo contra los de otra
persona.
Lo infrecuente de estos abrazos, convirtieron a este en el
acontecimiento destacado de mi vida. Nada
más sentir el mimo de la caricia, me desmonté. Envuelta en ese lazo de calor
que despedía la mujer que amo, no pude evitar recostar la cabeza sobre su hombro
mientras aspiraba, como si en ello me fuera la vida, el perfume que tantas
veces había olido tras cruzarme con ella por el pasillo.
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19/11/12
Aullando en silencio
Quiero regresar al lugar donde empezó todo, donde perdí el juicio y fui atrapada y tragada por el devenir y eliminar de la faz de mi memoria todo ese tiempo. Soy consciente de que debí darme la vuelta y regresar a buscar la piedra que rascaba mi realidad en vez de estar espiando qué ocurrencia iluminaba su rostro. Quiero que desaparezca el lugar de la desaparición, el tiempo de la desconversión. Nada puede ser recuperado. Arrojaba mi mirada sobre aguas removidas, y cuando ya empecé a sucumbir y pensaba que una vida no puede vivirse si no hay lugar para ello, me apareció la oportunidad de enloquecer la posibilidad de lo hermoso. No existen lodos y fangos que puedan sanar esa herida. Y aún en su ausencia, sigo siendo aquel cachorro que busca siempre su caricia.
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16/11/12
Sin ánimo de ofender, vamos, sin ánimo
Escribo totalmente borracha, tal como la vida me trajo al mundo, jurando que “ni yo ni los míos” (¿qué míos?) volveremos a pasar hambre (¿qué hambre?). Mientras exista maldad en la Tierra saciados quedaremos (suena a máxima, debiera apuntarla).
Anuncio (qué teatral soy) que todos aquellos correos bomba que tengo pendientes no los voy a escribir (ahora me he vuelto vaga), me encanta mi nueva dipsomanía (qué poco cuesta destrozarse a una misma). Me siento Ave Fénix aunque solo en el momento de la caída y de la ignición (qué tía, aún me salen palabros). En mi espalda, cada uno de los latigazos recibidos (pues sí, a veces voy de mártir) y en el corazón (¿qué corazón?, acerico) clavados los afilados odios, clavados y hundidos (a tomar polculoelportaviones). Redobla en mi alma vuestros nombres (¿por quién doblan las campanas?), pues tengo puesta la silla en la puerta de casa para ver en primera fila el cadáver de mis enemigos pasar (el que nunca haya sido odiado que lance la primera piedra).
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